Siempre he adorado vestir de rojo, creo que es una tonalidad plagada de fuerza , capaz de transmitir y sin la necesidad de grandes añadidos para captar la atención de aquellos que se cruzan a su paso.

Hay colores de la paleta capaces de proyectar una impresión excepcional (la psicología del color nos habla en detalle sobre esto) debido a su simbolismo e impacto visual y el rojo es uno de ellos sin ningún tipo de duda.

Estaba buscando un vestido bastante largo, que llegase hasta los tobillos o próximo a esto, que fuese entallado para realzar nuestra figura y de un color que me gustase y que considero que favorece . La prenda que os enseño hoy creo que reúne todo esto y va un pasito más allá.

Por seguir un orden desde la parte más alta de la prenda, al acabado de la misma … nos encontramos con un ligero escote en forma de corazón. Ya sabéis que lo adoro porque además de parecerme increíblemente femenino , con cierta sutileza y dulzura en su esquema , alarga visualmente nuestro cuello y lo favorece, acentúa clavícula y destaca también la zona del pecho.

Como os decía , quería algo entallado por lo que necesitaba que la tela actuará de segunda piel y revistiera a la perfección nuestra silueta. Esto nos ayudará a acentuar y nos estilizará mucho más.

Además, otro de los detalles del vestido son las líneas que lo recorren en la parte frontal .¿Qué consigue el diseño con esto? , volver a potenciar ese efecto de alargar visualmente nuestro cuerpo.

Por último y como accesorios / complementos, me decanto por unas sandalias de tacón alto y fino en color negro – apostar por neutros siempre es un acierto – y un clutch en dorado y negro que nos aportará un extra de luz . La joyitas también en dorado para esta ocasión.

En definitiva, se trata de un look que cumple con todo aquello que buscaba. Femenino, elegante, capaz de sacar el máximo partido, atemporal , versátil y con las dos caras de la belleza, esa fuerza que rasga y esa delicadeza a la que siempre pides más.

Ayer, leyendo a Jesús Terrés – como no podía ser de otra manera – me topé casi de bruces con una expresión que caló tan hondo que aún resuena : «huir hacía delante «. Hasta hace no mucho, tenía la idea de que hacer frente a los problemas o a las situaciones que llegan era la única forma correcta de abordarl@s y de la que sentirnos orgullos@s. Hoy por hoy, creo firmemente que «huir hacía delante» es una forma tan valiente y válida como aquella . Porque casi siempre, una retirada a tiempo supone una victoria, porque a veces es la única opción que lleva consigo las fuerzas que nos quedan, el tironcito de más, el cambio de rumbo pero con perspectiva.

Huir hacía delante es, a mi parecer, otra forma de seguir construyendo camino y al final … ¿la vida va de eso no? – ohyepblog