Los vestidos largos tienen una magia especial , una estética lady con aire romántico e imagen tan elegante como femenina.

Encontré este vestido casi sin querer , sin intención alguna, sin búsqueda prevista. Y si bien es cierto que no tenía ninguna ocasión en mente para poder llevarlo o con vistas a que sucediera próximamente, estaba segura de que , tarde o temprano, la habría. O puede que eso fuese lo que me dije para buscar algo que avalara la compra e incorporación de un vestido más en mi armario. Sea cual sea la opción elegida, qué bien , qué acierto.

Inspiración, respeto, autocontrol, pureza , son algunos de los atributos que en psicología del color añadiríamos a esta tonalidad.

Se trata de una tonalidad tal vez aparentemente sobria , pulcra y sofisticada, perfecta para acompañarnos en cualquier época del año y en cualquier estación.

Las mangas abullonadas del vestido y con esa caída fruncida que cubre toda la zona del hombro, generará volumen y conseguirá entallar visualmente la parte superior. Algo que dará como resultado un contraste muy positivo con la amplitud desde el centro hacia el final de la pieza , que logrará un equilibrio entre todo el diseño de nuestra prenda.

Siguiendo con los detalles, el escote en V consigue alargar nuestro cuello y estilizarlo.

Si bien es cierto que no estamos ante un diseño entallado , no por ello se pierde nuestra figura en el mismo . Además, su neutralidad y estilo general le regalan una atemporalidad indiscutible que lo convierten en un buen fondo de armario para esas ocasiones especiales.

Por último, un bolso de mano en color plateado que creo que le aporta cierta luz al look y joyas minimalistas pues creo que no necesita grandes complementos.

Para el calzado, podéis ver en alguna de las fotos que he optado por unas sandalias en un verde entremezclado con azul que creo que encajan a la perfección aunque el vestido cubra por completo . Además, su tacón ancho y la plataforma delantera las convierten en una elección cómoda dentro de lo que este tipo de calzado puede ofrecernos.

Era la princesa de aquel castillo, construido con los ladrillos propios de una vida. Nobles intenciones en la antesala, multitud de planes proyectados sobre aquella mesa de madera maciza que albergaba el sobrecargado salón, orden dentro del desorden , el caos mantenido a raya bajo la fuerza de una serenidad y cordura trabajadas.

Blanco y negro plagando de neutralidad y paz cada una de las estancias, música de piano abatiendo el eco de los pasillos.

Reina de su propio interior, vencedora por ende y sin posible discusión – ohyepblog