Últimamente el azul se hace protagonista en el blog, no sé si será la primavera, la entrada del calor o el propio magnestismo de una tonalidad que siempre ha tenido un hueco ganado por méritos propios. Sin ninguna duda, estamos ante uno de los colores de la paleta que más inspiración despiertan.

Siempre me han gustado este tipo de vestidos, diseños que revisten nuestra figura y la potencian de la mejor forma posible. Diseños elegantes, femeninos, con cierta fuerza en su estructura, con líneas bien definidas y con amplio recorrido si hablamos de posibilidades a la hora de lucirlo.

He optado por darle toda la presencia posible a nuestra prenda principal y es por ello que he añadido complementos clásicos y donde el minimalismo se hace eco. Por un lado, un bolso de mano plateado que encaja a la perfección con los detalles de nuestros stilettos y por otro lado, joyería en dorado. Ya sabéis que me encantar jugar a hacer este tipo de mezclas y que considero que suman puntos. Más aún si tenemos algún elemento en el conjunto que los lleve a ambos, como sería el reloj en este caso.

Analizando los detalles del vestido, podemos destacar varios puntos. En primer lugar el volante que rodea uno de los hombros y la ausencia del mismo en el otro. El efecto que genera esto es muy positivo pues consigue potenciar la zona superior y alargar nuestro cuello y clavícula.
También , cabe recordar que el contraste generado por volúmenes contrarios consigue , aunque parezca contradictorio, un equilibrio visual de lo más agradecido.


Detalle que vemos de nuevo en la parte final del diseño y que acentuamos con la abertura que recorre una de nuestras piernas. ¿Qué conseguimos con esto último? , alargar nuestra silueta.

En definitiva, creo que hay prendas que necesitan poca presentación.


Y es así , como el azul invadió aquel lienzo con la inmensidad que lo caracteriza. Y es así como la fuerza de un comienzo dejó entre los labios las ganas de más , las prisas por el mañana , la pausa obligada del futuro al que se llega, irremediablemente, tras el camino.
Y es así ,como el azul no sólo conquistó el cielo icónico de Madrid, haciendo suya la leyenda – ohyepblog
