Entre colores de verano, danzó con descaro. No hay tiempo al tiempo, se dijo.

Su ilusión era el «as bajo la manga» , Madrid su mesa de juego y los sueños por cumplir una apuesta segura sobre la que no cabían dudas.

Iba con todo, en definitiva.

Siempre he adorado los vestidos largos para esta época del año y mas aún si llevan consigo estampados como este.

Los diferentes colores conviven en la prenda haciendo que sea indiscutiblemente versátil y regalándonos la posibilidad de lucirla con una amplia variedad de accesorios, ya sea optando por un calzado que sea acorde en tonalidad a una de las presentes u optar por generar un contrapunto con una opción muy diferente que marque un punto de diferenciación.

Como os decía, sea cual sea el caso , las posibilidades son muchas y eso también da valor a la prenda .

El escote en V consigue alargar visualmente la zona del cuello y favorecerla . Resulta perfecto también para incorporar algún collar o gargantilla que no cuelgue demasiado y que acentúe así el efecto inicial.

Las mangas, con aberturas laterales que recorrer el largo del brazo para acabar ceñidas a la vez que envuelven la muñeca, siguen prologando esa sensación de sentir que nuestro cuerpo está estilizado y además generan un equilibrio perfecto con el juego de amplitudes.

La tela es tan ligera como vaporosa por lo que aún siendo de manga larga se convierte en una opción perfecta para estos días de verano y tanto la caída de la prenda como el vuelo de la misma consiguen acompañarnos a la vez que favorecen nuestra silueta.

Pasando a los complementos , he optado por unas sandalias en color ocre que creo que conjuntan muy bien con los tonos del vestido y un bolso en marrones. Tenía claro que me decantaría por estas tonalidades porque conviven también en el estampado y quería que todos los elementos del look siguieran una misma línea.

En definitiva, creo que es un outfit con una estética muy femenina , apto para cualquier tipo de evento y cómodo aún habiendo elegido un zapato de tacón gracias al ancho y diseño del mismo . Un outfit capaz de favorecernos sin que la tela actué como una segunda capa para ello, un look con elementos atemporales que rebosan versatilidad.

Se apuntó el primer tanto, sin dejarse embriagar por la emoción . Aún quedaban un par de movimientos . El tapete permanecía impoluto sobrecogido por las decisiones que irrumpirían de un momento a otro, la suerte estaba echada .
Decisiones dejadas al azar , cobardes sentados a la mesa , miradas a medio fondo … futuro incierto. – ohyepblog