Y fue su reflejo el que habló por ella, ganando terreno al agua que allí mora . Conquistando espacio, expandiendo una ilusión que llevaba tiempo acomodada. Tal vez por esperar el momento justo, tal vez por la impresión de un miedo que nunca cierra su puerta o tal vez por el simple pero sobrecogedor ritmo de los días .

Ayer asistí a la presentación del libro «Buscando la belleza» de Jesús Terrés en el Museo- Thyssen-Bornemisza , un maravilloso encuentro donde el autor nos habló de su obra, del hedonismo, de lo bello, del placer del recorrido y me vais a permitir que hoy, reflexione en cierta medida sobre todo ello.
Los que me conocéis ya sabéis que pongo en mis redes sociales muchas referencias, fragmentos y citas de este autor y de muchos otros que podríamos categorizar dentro de un mismo «estilo » literario. Son lecturas que realmente me calan y no me dejan indiferente, pues consiguen poner un ladrillo más a esa construcción propia en la que trabajamos todos.

Y pensando sobre la belleza, creo que a veces se nos olvida mirar bien. Puede que sean las prisas del día a día que a veces pueden azuzar con cierto descaro, cierto despiste interiorizado, o la falta en ciertos momentos de exprimir esa curiosidad que todos guardamos, pero es increíble como todo lo que nos rodea consigue dotar al lienzo de belleza.
La belleza de las pequeñas cosas, de las más mundanas son las que a mí más me sobrecogen.

Durante la tarde de ayer, Jesús Terrés nos ponía el ejemplo de lo bello que le resultaba ver cómo cada mañana, los ancianos de un centro de mayores pedían salir a ver el amanecer , día tras día. Él nos comentaba la belleza que atesoraba ese momento y yo , aun sin verlo, no puedo más que reafirmarlo.
Creo que hay belleza en un reflejo, en la mirada de aquel que se posiciona frente a un cuadro a corazón abierto (porque es la forma más enriquecedora de hacerlo ), en la propia arquitectura del Palacio de Cristal, en el momento en el que se abren las puertas de la terminal y el viajero busca a sus seres queridos que le esperan con tanta ilusión como exaltación, en la primavera propiamente dicha y en todo aquello con la que se la relaciona, en los versos de Neruda, en el baile originado por las teclas de un piano, en las anotaciones a lápiz a pie de página, en la propia expectación ante un concierto, en los abrazos que envuelven y no despiden, en sentarse frente al mar sin prisa…

Hace un tiempo leí en algún sitio que era increíble todo lo que nos perdíamos por no mirar hacia arriba, por ir siempre de frente teniendo en cuenta únicamente lo que nuestra vista alcanzaba a esa altura. Parecerá una tontería, pero desde entonces , intento fijarme mucho más y os sorprendería la cantidad de fotos que tengo en mi móvil y que comparto de edificios . ¿ Por qué? los detalles. Se resume a eso.
Son éstos lo que marcan la diferencia , aplicable a cualquier aspecto de la vida.

Hablamos también sobre acostumbrarse a la belleza. ¿Es posible? Yo creo que no y diría que es uno de sus muchos encantos . Si la midiéramos ninguno obtendríamos el mismo resultado que el de al lado pues son los ojos que la miran los que la estiman y son los propios detalles los que hacen que difiera. Por ejemplo, estoy segura de que esos ancianos del centro de mayores que contemplan cada día el amanecer , nunca lo ven de la misma forma pero sí igual de bello en cada una de sus posibles diferencias.
Y es posible que la inquietud que me despierta el Crepúsculo en Venecia de Monet , en ti tenga un efecto totalmente diferente. ¿Y acaso no es bello esto también? La posibilidad siempre ha estado dotada de belleza , a mi parecer.


Dejarnos seducir por ella, es parte del proceso, del camino. Disfrutar de sus luces, el regalo que la acompaña. Ser conscientes de que donde hay luz, también hay sombra pues en eso consiste el equilibrio, una realidad. Lidiar con ambas caras de la moneda , parte de la vida.

Dicho todo ello, no voy a entrar en muchos detalles con respecto al look porque como os decía al inicio, me quería permitir la licencia de nadar un poco en un concepto que ya de por sí me fascina.
Simplemente destacaros que quería un outfit donde sus elementos transmitieran una estética muy lady, con cierta dulzura y feminidad y creo que todos ellos lo logran y encajan muy bien los unos con los otros.
La prenda principal consigue además diferenciarse con esa mezcla de tejidos que la hace tan particular . Creo que generalizando, es un outfit muy actual con complementos increíblemente versátiles y notable recorrido.

Termino con una frase del autor que dice :
Aprender a ver la belleza en cada ángulo (está ahí esperándote) – Jesús Terrés
Un regalo indiscutible para con nosotros mismos.
