Adoro comprarme un vestido pensando en la última noche del año. Una ocasión especial , una prenda especial . La sensación de los nuevos comienzos que poco a poco podrían ir llamando a la puerta, recibirlos de gala, arrancar las páginas sobrantes del diario para darle el cierre a un cómputo de meses que de una forma u otra, siempre suman.

El vestido que compré para esta noche de fin de año en Toulouse, es el protagonista del post de hoy. Me encantó en cuanto lo vi y cumple exactamente con la idea que tenía en mente.
Me resulta gracioso y curioso al mismo tiempo, como si repaso los vestidos de años pasados veo el reflejo exacto de parte de mí en ese momento. Como los gustos van cambiando, cierta sobriedad empieza a sentarse a la mesa porque queramos o no, poco a poco la cosa va ganando seriedad pero buscando siempre, sentirme cómoda con lo que llevo .

Quería algo elegante, de líneas sencillas y estética lady pero con un extra que rompiera la estructura firme y la caída tal vez más plana , una abertura a ambos lados que encima podemos ajustar a nuestro gusto con la botonadura que la reviste.
Aquí además, nos está regalando posibilidades. La posibilidad de ser llevado a cualquier evento, de jugar con las dos caras de la misma moneda que tienen el nexo común de ser tan elegante como femenino. Podemos así optar por una propuesta más discreta y abotonada hasta el final del diseño o todo lo contrario y dejar que seamos nosotros quienes marquemos el paso a la tela.

Inundado de paillettes de diferentes colores sobre una base gris discretamente metalizada (me recuerda por sus numerosos detalles a los años veinte ) , nos permite un amplio abanico de opciones en cuanto a los complementos y calzado que los acompañen.
En esta ocasión, he optado por darle fuerza al calzado y un rojo intenso ha sido el encargado de ello. Seguro que habéis visto este modelo durante toda la temporada pues se han puesto muy de moda y han conquistado tanto las pasarelas como el streetstyle.
A pesar de las dimensiones de su tacón, gracias a la plataforma y a su cierre rodeando el tobillo, ganamos centímetros sin sufrir en el intento.
Les tengo especial cariño porque los compré en mi viaje a Barcelona por mi cumpleaños y creo que estilizan un montón y que seguirán teniendo presencia en próximas temporadas.


Como último complemento, un bolso de mano en color plateado que a pesar de su tamaño puede albergar todo lo necesario para esa velada nocturna y tiene en su interior una pequeña cadena por si preferimos colgarlo al paso de las horas. Para mí es fundamental que los accesorios de este tipo dispongan de estas dos variantes .

Y con esto , ningún otro accesorio más. Creo que el vestido no los pide y que de lo contrario nos arriesgaríamos a sobrecargarlo pues tened en cuenta que ya de por sí es una apuesta con muchos elementos y colores.
Otro detalle que me encanta y que también tenía claro que quería este año es la manga corta. No quería un vestido de tirantes que me hiciera depender de la chaqueta en todo momento ni uno de manga larga que me resultaría mucho más incómodo para la fiesta que teníamos prevista en un interior. Además, esto también nos asegura que podamos utilizarlo durante todo el año con independencia de la estación.

En definitiva, creo que es un vestido que me representa al cien por cien con multitud de detalles que le dan cierta diferenciación y lo hacen de lo más especial.
Femenino, atemporal, recuperando patrones clásicos pero con guiños al presente. Plagado de moda y versatilidad. Un todo por el todo dispuesto a ser jugado.
